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Tipos de pavimentos antideslizantes

Suelos antideslizantes ¿dónde utilizarlos?

Los suelos antideslizantes son aquellos que tienen una rugosidad mayor de lo habitual. Por este motivo es importante tenerlos en cuenta para su colocación en ambientes húmedos. Este tipo de cerámica antideslizante ya llevan unos tratamientos en su superficie para generar la rugosidad necesaria para no deslizar. Una baldosa puede ser creada directamente con una superficie un poco irregular o se pueden realizar con láser, a posterior, las distintas irregularidades para que el calzado agarre. Hoy en día tenemos la opción de elegir para ciertas zonas de nuestra vivienda una gran variedad de pavimentos antideslizantes. Pero ¿tenemos claro en qué zonas son idóneas para su colocación? En el blog de hoy os contamos las ventajas de los suelos antideslizantes y donde utilizarlos según su grado de antideslizamiento.

Usos comunes

Como hemos comentado, los pavimentos antideslizantes se diferencian del resto de suelos por su rugosidad, la cual actúa como freno del deslizamiento accidental. Esta rugosidad le permite reducir el riesgo de caídas y tropezones tanto en el lugar de trabajo como en tu hogar. Y son una buena manera de aumentar la seguridad en zonas húmedas tales como bordes de piscinas, patios y zonas de ducha. Actualmente existe en el mercado una gran variedad de pavimentos antideslizantes. La gran mayoría de ellos suelen emplearse para exteriores por su alta resistencia a los factores climáticos cambiantes. No obstante su uso en las zonas de ducha de los baños es cada vez más constante.

Otro lugar donde es bastante común ubicarlo es en los bordes de piscinas o en escaleras exteriores. En definitiva cualquier lugar expuesto al agua es idóneo para ubicar un suelo antideslizante. Pero antes de elegir un suelo de este tipo debemos tener presente la importancia de la resistencia al deslizamiento. Y, sobre todo, conocer los diferentes grados de antideslizamientos que existen pues no todos dan la misma solución.

Pavimento clase 0

Los pavimentos antideslizantes clase 0 o nulo incluyen suelos con acabado brillo. Este tipo de pavimentos son suelos que permiten un deslizamiento total. Los pavimentos con acabado brillo están especialmente indicados para zonas interiores del hogar. Son suelos vistosos, que generan amplitud y luminosidad además del añadido de una limpieza rápida, fácil y agradecida. Entre los suelos incluidos dentro de esta categoría destacan los suelos efecto marmoleado o lisos en diferentes tonalidades con acabado brillo.

Pavimento clase 1

Los suelos antideslizantes clase 1 o bajo incluyen baldosas que pueden deslizar, pues tienen una superficie lisa aunque en este caso son superficies mates e incluso pueden tener textura. Este tipo de pavimentos es adecuado para zonas interiores como baños y cocinas. Esto es así ya que son suelos que no resbalan con tanta facilidad como aquellos con acabado brillo y también se limpian fácilmente. Aquí podemos englobar pavimentos de imitación a madera, piedra, cementos o barros, entre otros. Todos ellos suelen tener un acabado mate y texturas que le dan una mayor semejanza a los materiales que imitan, como pueden ser vetas o relieves. También se incluyen en esta categoría los suelos de color con acabado mate.

Pavimento clase 2

La categoría de pavimento antideslizante clase 2 o medio ya se incluye dentro de la categoría antideslizante como tal. En este nivel ya podemos hablar de suelos con una superficie que resiste los resbalamientos medios. Esto se debe a que incluyen una textura lo suficientemente rugosa como para evitar caídas. Es recomendable su uso en exteriores o patios y también en zonas interiores húmedas como por ejemplo la zona de ducha. Para determinar la facilidad de limpieza de este tipo de pavimentos, es necesario conocer el grado de rugosidad que presenta pues hay variaciones dentro de la misma categoría.

Pavimento clase 3

Por último, el suelo antideslizante clase 3 o alto incluye los pavimentos que tienen una superficie muy rugosa. Es recomendable utilizar este tipo de suelos en espacios exteriores húmedos, como por ejemplo patios o bordes de piscinas. Al tener una rugosidad extrema, podría ser contraproducente su utilización en otras zonas, como por ejemplo el interior de la vivienda. Esto se debe a que, en zonas donde no hay humedad, este tipo de solería puede frenar en seco las pisadas provocando una caída. Además, lo más habitual es que su limpieza se haga con una manguera de agua a presión ya que no admite su limpieza con fregonas o similares.

En resumen, podemos decir que en el interior de las viviendas se recomienda instalar pavimentos clase 0 o 1, mientras que aquellos suelos de clase 2 son ideales para zonas exteriores y patios o zonas interiores húmedas como la zona de ducha. Por su parte, los suelos antideslizantes de clase 3 son de textura extremadamente rugosa por lo que su uso es ideal en zonas exteriores con mucha humedad, como por ejemplo patios con piscinas.

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